Una pequeña leyenda, para que vean que la mitología griega puede ser bastante cool y no solo en los caballeros del zodiaco…
Orfeo & Eurídice
Esta es básicamente la historia de un amor tan grande que fue capaz de enfrentarse a la muerte…
Orfeo era hijo de Eagro, rey Tracio, y de la musa Calíope, “la de bella voz”. Se dice que el dios sol, Apolo, le regaló una lira de siete cuerdas, a la que Orfeo le agregó dos mas en honor a las musas. Éstas en agradecimiento le enseñaron a tocarla.
Este es solo un ejemplo... las verdaderas liras no tienen patas
El joven Orfeo era un estudiante destacado, y rápidamente logró superar a sus maestras.
Después de cierto tiempo logró superar al mismo Apolo en talento y destreza. Se convirtió en el músico más virtuoso de toda Grecia.
Las melodías de Orfeo eran tan dulces y conmovedoras que las piedras lloraban de la emoción, los ríos detenían su curso para escucharle y las fieras le seguían mansamente.
Su poder llegó a ser tan grande que durante la expedición de los argonautas (otra gran historia por cierto) fue capaz de vencer la seducción de los cantos de las sirenas y anular su maléfico poder.
No solo los humanos quedaban embobados con sus melodias.
A su regreso, mientras tocaba su lira y los hombres se reunían para oírlo y hacer descansar su alma, logró enamorar a la bella Eurídice.
¿Solo yo me imagio asi a Eurídice?
La ninfa no pudo resistirse a sus bellos cantos y accedió a casarse con él.
Su matrimonio era feliz en esos primeros días (eso de ser joven y estar enamorado hace bien a cualquiera…). Sin embargo, su fortuna tomo un giro trágico. Mientras Eurídice paseaba por el valle de Tempe, se encontró con Aristeo (un dios menor, hijo de Apolo y de Cirene, conocido como el guardián de las abejas), que seducido por su belleza intento forzarla (y si, “forzarla” es un eufemismo…).
Eurídice logro zafarse de el y huyó despavorida, pero en su carrera pisó a una serpiente, que la mordió en el talón…
La pobre Eurídice sufrió una intensa agonía antes de morir y de ser conducida al mundo subterráneo.
Orfeo quedó desolado, y su intenso dolor le impedía tocar sus hermosas melodías. Ahora solo podía entonar desgarradores lamentos que rompían el corazón de todo aquel que los escuchara.
Era tan grande su pena, que se encaminó hasta el Olimpo y pidió audiencia con el gran Zeuz. Le imploró al dios que le regresara a su amada esposa de tal modo que este quedó conmovido por un amor tan hermoso y le dio su autorización para descender al mundo de Hades, no sin antes advertirle del gran peligro que correría...
Pero Orfeo no se amedrentó, y la sola idea de volver a ver a Eurídice le producía una gran felicidad que lo acompañó durante su recorrido.
Al llegar al río Aqueronte (corriente derivada el mismísimo lago Estigía y camino a la tierra de los muertos) se encontró al barquero Caronte. Aparentemente a Orfeo nunca se le había ocurrido cobrar por tocar su música en vivo así que al no tener ninguna moneda para pagar, encandiló al viejo barquero con una melodía de su lira.
No intenten cruzar el Aqueronte si no es en la barca, los condenados no los dejarán.
Igualmente, al encontrarse con el terrible Cerbero, comenzó a tocar una irresistible melodía y apaciguó a la bestia. Y así siguió tocando melancólicas notas de amor que se dispersaron por el inframundo. Incluso los condenados suspendieron sus lamentos y callaron sus escalofriantes gemidos para escucharle.
¿Verdad que Cerbero da mucho miedo?
Así llegó hasta el trono de Hades, y su esposa Perséfone. Al contarles el propósito de su atrevida visita, el señor de los infiernos se negó a concederle su petición, pero Perséfone se conmovió profundamente por un amor tan intenso eintercedió a su favor.
Asi se veía Perséfone en The Matrix... Afortunado Hades...
Hades entonces accedió a dejar ir a Eurídice con Orfeo fuera de su reino, pero con una condición. Él debería ir el primero, y no podría girarse para mirarla hasta no haber llegado al mundo de los vivos.
Orfeó acepto y comenzó a andar alegremente y tocando una hermosa melodía. Mientras ascendía por un angosto camino fuera del infierno, su mente comenzó a hacer terribles confabulaciones. Se preguntaba si esto no sería tan solo un sueño. O incluso si no era una treta de Hades para deshacerse de él.
Hasta los heroes suelen dudar...
Estos pensamientos lo atormentaban, y cada paso que daba la angustia seguía creciendo más y más…
Apenas quedaba un metro para cruzar el umbral que separaba ambos mundos, cuando no pudiendo soportar mas la incertidumbre, el giró su cabeza…
Eurídice estaba tan bella como siempre, pero en cuanto Orfeo la vio, ella gritó de pánico al ser absorbida por una fuerza maligna. En su desesperación, Orfeo intentó coger sus brazos, pero era demasiado tarde, Eurídice desapareció, esta vez para siempre…
Orfeo perdió toda esperanza, y su tormento era inmenso al saber que su recelo e impaciencia habían impedido el milagroso reencuentro. Había fracasado en su intento.
Atención: Hombre llorando.
Regresó desolado a Tracia, y no volvió a coger su lira sino para entonar funestas melodías que hacían que tanto hombres como vegetales o incluso las rocas llorarán de pena.
Recibió varias ofertas de matrimonio, pero rechazó todas en recuerdo de su esposa. Dedicó el resto de sus días honrando a Apolo, sirviendo como sacerdote en uno de sus templos.
Cuando el dios Dionisio (¿suena raro verdad?) conquistó Tracia y le ordenó a Orfeo que le honrase con una alegre melodía, éste se negó, pues solo honraba a Apolo. Además no quedaba mas en el como para escribir una alegre melodía.
¡He aqui a su nuevo dios!
Dionisio molesto, ordeno a las Ménades (ninfas poseídas por Dionisio en estado salvaje con las que es imposible razonar) acabar con la vida de Orfeo, y así lo hicieron. Lo descuartizaron y arrojaron sus miembros al río Hebro.
Cuentan que la cabeza descendió por el río entonando una alegre melodía, pues por fin se reuniría con su amada Eurídice.
Las musas entristecidas recogieron los demás pedazos del cuerpo de Orfeo y los enterraron en Leibetra, al pie del monte Olimpo, en donde se dice que ahora los ruiseñores cantan mas dulcemente que en ningún otro lugar de la tierra.
La lira, a petición de las musas, fue colocada por Zeuz entre las demás constelaciones…












